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jueves, 9 de mayo de 2013

Barbeque Hamburgers/ Hamburgers a la Parrilla








I met a nice guy yesterday at a party and he barbequed this wonderful meat patties, which he had prepared, following a apecial "concoction" he had fixed out of his mind.  He was so nice to share it with me and here it goes for you!
Para mis amigos en español, va una receta de un amigo para que los que entran a la estación veraniega, preparen unos hamburgers "rericos"!  

Put in food procesor/ Poner en una procesadora de alimentos:
1/3 cup fresh basil/1/3 taza de albahaca fresca
1/4 cup grated fresh parmesan cheese/1/4 de taza de queso parmesano fresco rallado                                    
2 large shallots/2 cebollinos grandes
2 teaspoons red pepper flakes/2cucharaditas de pimentón
1 tablespoon of tomato paste/1 cucharada de pasta de tomate
1 1/2 teaspoons of kosher salt/1 1/2 cucharaditas de sal tipo kosher
Make a paste in the food processor with these ingredients,then mix them with the 2 1/2 pounds of chopped meat.  Make a pattie.  Press a hole in the middle of the patty and stuff it with a small piece of mozzarella cheese.  Throw them to  your barbeque.  For a wonderful taste, get yourself a tasty hamburger bun and load it with ketchup, mustard and sweet pickles!                    
Hacer una pasta en el procesador con estos ingredientes, y luego mezclarla con 2 1/2 libras de carne molida.  Rellenar la hamburgesa con un pedazo de queso mozzarella.  Ponerlos a cocinar sobre la parrilla.  Para hacer una hamburgesa apetitosa, ponerla dentro de un pan para hamburguesas y coronar la carne con Ketchup,  mostaza y salsa de pepinillos dulces.

domingo, 10 de marzo de 2013

Tortilla Española





Comparto con uds una riquísima receta de la famosa tortilla española.  La hice en casa esta noche y me pareció fabulosa!  Ha sido un poco modificada por mí pues le agregué los champignones y tomates.  Si se quiere, pueden variarse los ingredientes, echándole pollo deshilachado, o verduras mezcladas o agregarle jamón, etc.  Puede servirse como comida o como una especie de "tapa" o bocadito, mientras se toma uno unos traguitos con los amigos.

Para cuatro personas:

Ingredientes:
3 papas cortadas en lajas
1 cebolla cortada tipo pluma
4 champignones en lajas
1 tomate pequeño pelado y cortado en trozos pequeños
4 huevos
aceite de oliva
sal, pimienta, ajos picados

Preparación:
En una sartén grande echar abundante aceite.  Cuando esté bien caliente, reducir el fuego a mediano y echar las papas y las cebollas y ajos, esparciéndolos uniformemente.  Tapar por dos minutos para que se cocine más rápido.  Ir controlando que no se doren, moviéndolas cada cierto tiempo y luego tapando la olla.  Machacar un poco las papas y seguir revolviendo.  Cuando ya estén casi cocinadas, echar los champignones y los tomates  y sazonar y dejar cocinar un minuto más.  Cuando ya estén listas, sacarlas de la sartén, escurriendo el aceite con una espumadera o coladera de grasa y reservando el que sobre.  Batir los huevos y salpimentarlos.  Echar la mezcla de las papas y cebollas y champignones dentro del batido y mezclar bien.
En una sartén más pequeña, echar el aceite que sobró, calentarlo siempre a fuego lento, y vertir la mezcla.  Dejar cocinar la tortilla, igualando los costados con una espátula y moviendo constantemente la sartén para que no se pegue. Cuando el medio de la preparación haya cuajado (esté casi sólido), tomar un plato más grande que nuestra sartén, y ponerlo cuidadosamente encima de ella, cuidando de no quemarnos, y voltear la tortilla sobre él. Inmediatamente, deslizarla suavemente y de costado, hacia la sartén donde se estaba cocinando, e igualar los costados con una espátula.  Dejar cocinar unos minutos, moviendo de nuevo la sartén para que no se pegue, hasta que calculemos que ya está lista la parte de abajo.  Tomar el plato que usamos para voltearla y voltear la tortilla sobre él.  Cortar en 4 porciones y disfrutar acompañándola con una buena ensalada de lechuga con tomate y zanahorias ralladas, sazonada con una salsa  vinagreta.


viernes, 8 de marzo de 2013

Chupe de Camarones





Si de sopas se quiere hablar, la gastronomía peruana nos ofrece una variedad regional sinfín   Y entre estas sopas, que conocemos por las crónicas y por los restos arqueológicos de comidas, sabemos que algunas vienen desde épocas pre-incaicas.  Hay caldos, sopas y chupes espesos.  Los caldos son claritos, con el sabor fuerte que le dieron los ingredientes que allí hirvieron; las sopas tienen ya más consistencia porque en ellas flotan vegetales, legumbres, tubérculos y pedacitos de carnes variadas.  Y están las sopas espesas o chupes,cremosos y tan contundentes que el tomarlos nos llena tanto como comer un plato de fondo.
Y antes de dar la receta de uno de esos chupes bandera que tenemos, hay que hacer un poco de historia y contar que ya las sopas se conocían desde que se iniciaron nuestras civilizaciones.  Se iniciaron cuando los pobladores descubrieron el fuego y aprendieron a asar las carnes de monte y decidieron que si querían aprovechar la bondad de sus primeros cultivos, había que ablandarlos y cocinarlos.  Descubrieron también, que si querían comer rico y caliente, tenían que tener recipientes donde cocinar sus comidas.  Y probablemente, primero abrieron huecos en la roca, le echaron agua y pusieron dentro de ella los vegetales y la carne y las yerbas que les daban sabor, calentaron al rojo vivo unas piedras y las echaron al agua para que se calentara e hirviera. Con el tiempo, ya inventaron las ollas de barro resistentes al fuego de sus fogatas e idearon a qué altura colocarlas para que no se rajaran.

Los cronistas nos cuentan que posteriormente, en la época del incanato, se hacían estas sopas o chupis en mates de calabaza llenos de agua, dentro de los que se ponían piedras calientes o Kalas y se les echaban carnes, legumbres y tubérculos.  Hoy en día en Churín se conserva todavía la costumbre de la sopa de piedra, que es como una carapulcra pero con más agua, a la que se le coloca una piedra para calentar el contenido.
Chupes los hay por cientos en el Perú, como el chupe de habas, el de ollucos , la patasca o sopa de mote y mondongo, la sopa de plátano, el inchicapi o sopa de maní, el chupe verde sazonado con la yerba muña, entre otros.  Pero es el chupe de camarones el que se lleva las palmas, porque lleva el concentrado de nuestros mariscos privilegiados por el sabor de nuestros ríos ricos en minerales y del plancton de nuestros mares, se integra con tubérculos y vegetales y el fruto del tomate nacidos en nuestra tierra y se matiza con la fusión de la leche de vacas,  el queso y los huevos de gallinas que emigraron desde otros mares para   venir a mezclarse  y convertirse en hermanos de crianza con nuestros productos. Bien dice Adán Mejía, El Corregidor, al describirlo: 
"El chupe es la actuación del tomate rojizo sobre la leche ebúrnea, provocando un mar de rosa, para que boguen con soltura rosados camarones cocidos...y sin que desentonen ni las yemas del huevo, ni el pescado fritón, ni la papa amarilla! Ni el queso y el quesillo...ni la arvejita verdinuela!  
Los arequipeños reclaman el invento del chupe para sí, porque a decir verdad cuentan con unos camarones enormes y fabulosos que se cosechan en las aguas tormentosas de los ríos Camaná, Majes, Ocoña  y Tambo, donde viven entre las piedras y de donde se saca la mayor producción de estos crustáceos dentro de nuestro país. Sin embargo, el chupe limeño que se prepara con los camarones de mar a los que conocemos como langostinos, es muy reputado y tiene un sabor quizás más marcado por lo de su alimentación constante con el plancton de nuestras aguas territoriales.
Vale aclarar que el camarón de río es fertilizado en las aguas dulces adonde vive. Sin embargo, la hembra transporta los óvulos fecundados por los ríos en las corrientes que bajan hacia el mar, en la cámara incubadora de su abdomen (entre 15 y 21 días) hacia los estuarios de agua salada junto a la costa marina,donde los desova.  Allí se desarrollan las larvas alimentándose del plancton por unas tres semanas y cuando baja la corriente, las larvas regresan al agua dulce en un proceso de desarrollo gradual, y viven en los ríos, bajo las piedras.  Los langostinos pertenecen a otra familia y se desarrollan fundamentalmente en el mar.  Cuando hay veda de camarones para proteger a los camarones jóvenes y en estadio de desarrollo, entre los  meses de enero y marzo en el Perú, se recomienda comprar los langostinos.  Hay diferentes gustos para estos dos tipos de crustáceos, aunque personalmente, me parece que el camarón de río tiene un sabor exquisito. y es nuestro mar tan rico, que también saben a gloria los chupes de mariscos en general y los de pescado...y con esto no me refiero al famoso chilcano que en resumen es una sopa fosforito que renueva energías, pero que no tiene huevos ni leche como los chupes.  
Dicen las tradiciones que los chupis serranos, sopas espesas del incanato, sirvieron para fortalecer al pueblo y a los guerreros y se ofrecían muy especialmente a jóvenes, después de un ayuno de tres días, en las fiestas del Huarachicuy en las que se celebraba su pase a la pubertad. 
Pero el chupe de camarones es un plato de cuaresma, es un plato criollo creado en la época de la colonia para satisfacer el celo religioso de no comer carnes rojas  y de ave en señal de respeto por la conmemoración de la muerte de Cristo. Y así se volvió tradicional durante esa estación y se conserva como tal hasta nuestros días.  Lo cual no significa por supuesto que este plato no pueda servirse como un plato opíparo en cualquier época del año.  Y hechas todas estas disertaciones, va para uds. mi receta probada de un gran chupe de camarones:

Para 10 a 15 porciones:
Ingredientes:
2 libras o un kilo y un poquito más de camarones o de langostinos, si  los primeros están en veda.
2 cebollas medianas
1 cucharada de ajos machacados
un tomate pelado y picado menudito
1/2 taza de pasta de tomate
4 papas cortadas en trozos pequeños
dos choclos desgranados
1 taza de arvejas
2 cucharadas de ají mirasol molido
1 lata de leche evaporada grande
1/2 taza de queso parmesano o si se quiere, se puede utilizar el queso fresco, que es más tradicional  (1/4 de kilo)
1/2 taza de arroz
sal, pimienta, comino y orégano
1 cubito de caldo de gallina
6 tazas de agua
2 tazas de agua donde hirvió el coral
Alrededor de 8 huevos.

Preparación: 

 En una olla sopera grande, hacer un aderezo de la cebolla con los ajos hasta que la cebolla esté transparente. Agregar el ají mirasol y el tomate fresco.  Mezclar, y agregar la pasta de tomate.  Sazonar con la sal, pimienta y orégano. Echar las 6 tazas de agua y mezclar bien con el cucharón.  Mientras, pelar los camarones y guardarlos para la última parte de la preparación. Sancochar los corales (la coraza del camarón) en 2 tazas de agua y utilizar  
esta agua para completar a la que está dentro de la olla. Licuar los corales con un poco de agua, pasarlos por un colador y echarlos también a la olla. Después, echar las papas, vegetales y el arroz, y cuando estos estén sancochados, se le echan los camarones, el queso, y ya para servir, la leche evaporada (dicen que si se echan los camarones después de la leche, la sopa se corta.  Y es verdad, porque eso me paso el otro día) y se le revienta y echa dentro de la sopa, un huevo por invitado a la mesa. Hervir un ratito hasta que se endurezca la yema.  Rectificar la sal, siempre.  Hay quienes fríen pedazos de pescado y lo sirven como fondo de plato de la sopa.
Estas es una sopa tan consistente, que hay veces basta servirla con unos buenos pedazos de pan de ajo francés y ya se queda uno satisfecho, si no se es muy tragón, por supuesto!



martes, 5 de marzo de 2013


Croquetas de Pollo


From Delish

Recipe courtesy of Jose Andres.
Croquetas are very versatile. At my restaurant Jaleo, in Washington, we make them with mushrooms, Jamon Serrano, even shrimp and crab. Your kids will love them, just ask my daughters! They devour them.

Nutritional Information
(per serving)
Calories--
Total Fat--
Saturated Fat--
Cholesterol--
Sodium--
Total Carbohydrate--
Dietary Fiber--
Sugars--
Protein--
Calcium--

croquetas de pollo jose andres
Pablo de Loy
Yields: 36 fritters.
Oven Temp: 375

Ingredients
U.S.MetricConversion chart
  • 1/4 pound(s) unsalted butter
  • 1/2 spanish onion, peeled and finely chopped about 1/2 cup
  • 2 1/2 cup(s) all-purpose flour
  • 4 cup(s) whole milk
  • 10 ounce(s) chicken, boiled and shredded
  • Salt
  • 1 pinch(s) nutmeg
  • 2 large eggs, beaten
  • 1 cup(s) breadcrumbs
  • 2 cup(s) spanish extra-virgin olive oil
Top-Rated Olive Oil at AmazonSave!

Directions
  1. Heat the butter in a medium sauté pan over medium heat. Add the onions and cook until they become translucent, about 5 minutes. Stir in 1 1/2 cups of the flour and continue stirring vigorously. Cook for 5 minutes until the flour is cooked through and golden brown. Pour the milk into the flour mixture and cook, stirring continuously, for about 2 minutes, until you have a thick béchamel sauce.
  2. Add the chicken, and sprinkle in 1/2 teaspoon of salt and the nutmeg. Cook for another 2 minutes. You should now have a thick mixture that you can mold in your hands. Carefully pick up a bit of the mixture and try to ball it with your hands. It shouldn’t be too sticky. If it does stick to your hands, allow the mixture to cook a little longer. Spread the mixture on a cookie sheet to cool.
  3. Take a spoon of the mixture and roll in your hands to make a small cylinder, about the size of a wine cork. Roll the cylinder in the remaining 1 cup flour, then in the eggs, and then in the breadcrumbs and set aside on another cookie sheet. Repeat with the remaining mixture until you have about 36 croquetas.
  4. In a small deep frying pan, heat the olive oil to 375 degrees (measured with a candy thermometer). Working in small batches, add the croquetas, making sure they are covered completely in oil. Fry until golden, about 1 minute, then transfer to a paper towel-lined tray to let drain. Be sure to allow the oil to return to 375 degrees F on the candy thermometer between batches. Season with salt and serve hot.
From Tapas: A Taste of Spain in America ©2005 Clarkson Potter - Buy the book

Pastel de Carne/Meatloaf


El pastel de carne es una gran solución para hacer un platillo elegante para una invitación o para una comida de cualquier día...siempre cae bien.


Ingredientes/Ingredients:
24 onzas o 3/4 kilo aproximadamente de carne molida/ 24 ozs. of lean ground beef
1 1/2 tazas de pan remojado en 1/2 taza de leche (se puede usar "pan duro")/1 1/2  cups of bread soaked in 1/2 cup of fresh milk
2 huevos batidos/ 2 beaten eggs
Una cebolla grande picada/ 1 large chopped onion
Una taza de verduras mixtas picadas/ One cup of vegetable mix (corn, carrots and peas)
1/2 taza de apio/ 1/2 cup of celery
2 dientes de ajo machacados/2 cloves minced garlic
1/2 taza de tuco de tomate/1/2  cup of tomato puree
1/2 taza de piñones tostados o almendras picadas/1/2 cup of toasted pine nuts or sliced almonds
1/4 de taza de queso parmesano (opcional)/1/2 cup of parmesn cheese ) optional
1/4 de taza de perejil picado fresco/1/4 cup chopped fresh parsley
1 cucharadita de mejorana/1  teaspoon of marjoram
1/2 cucharadita de tomillo/1/2 teaspoon of thyme
1 cucharadita de sal marina/1 teaspoon of sea salt
1/2 cucharadita de pimienta molida/1/2 teaspoon of ground black pepper
1 cucharadita de Salsa Worcestershire/1 teaspoon of Worcestershire sauce
2 cucharadas de mantequilla o de aceite de oliva/ 2 tablespoons of  butter or olive oil

Preparación/ Cooking Instructions

Enmantequillar un molde de pan y precalentar el horno a 350F/ Grease a loaf pan and preheat oven to 350F.

Caramelizar las cebolla con los ajos y el apio  3 a 5 minutos en fuego mediano/ Sauteé the onions, garlic and celery three to 5 minutes on medium heat.

Combinar todos los demás ingredientes con los caramelizados y mezclarlos bien/ combine all the other ingredients with this mixture

Hornear en el molde que se preparó por 50 minutos a una hora, hasta que esté firme al tacto/ Pour mixture in the pan and bake between 50 minutes and 1 hour until meatloaf is firm to touch.

Cuando esté listo para servirse, echarle encima salsa de tomate o cualquier salsa de carne.  Hay quienes antes de hornearlo, le echan encima de la carne una mezcla de 2 cucharadas de azúcar rubia, 2 cucharadas de mostaza y 1/4 de taza de ketchup/ You could top it before you bake it with a mixture of 2 tablespoons of brown sugar, 2 tablespoons of mustard and 1/4 cup of ketchup.

Este pastel de carne queda muy bien con una guarnición de verduras cocinadas al vapor, una ensalada mixta o un puré de papas.
Meatloaf can be served with mashed potatoes or salad, or steamed vegetables, or rice.




sábado, 23 de febrero de 2013

Recetas con Camote

Les presento un aporte comunitario hecho por la comunidad Cañetana, al norte del Perú, como una forma de encontrar soluciones alimentarias para las comunidades de más bajos ingresos del Perú, promoviendo el uso de productos originarios peruanos y rescatando antiguas tradiciones culinarias.

Recetario_Camote by erikaontiveros

lunes, 18 de febrero de 2013

Dos Mil Sopas: por John Cruz

Comparto con ustedes un artículo buenísimo que describe todas los tipos de sopas que tenemos en el Perú y que contiene datos curiosos que comparten los diversos chefs peruanos y que Johnny Cruz, el autor de este artículo, describe tan completamente:

Dos Mil Sopas del Perú:
Por John Santa Cruz


Ellas bailan solas sobre las mesas, con pañuelo blanco como en marinera y con una pluralidad que marca su propio territorio. Dueñas absolutas de las cucharas (las pueden prestar para algún guiso o para saborear unos tallarines, pero nada más), sólo piden ayuda al dientudo cuchillo cuando secuestran un generoso pedazo de res o ave. Pero hay un ingrediente más que las hace tan especiales: están llenas de tradición y de fusión, porque hay que reconocer que las sopas peruanas que hoy conocemos son un compendio de quinientos años de múltiples influencias, dando como resultado platos únicos, con vida propia y mucho que brindar. Las sopas, chupes o caldos, como las conocemos en todo nuestro territorio, llegan hasta las dos mil presentaciones, cada una con estilo propio, resaltando sorbo a sorbo en sus humeantes contenidos todas las virtudes y riquezas de la región donde fueron soñadas.
Hay que reconocer que las sopas en nuestra niñez no fueron nuestras grandes amigas; más bien, eran muchas veces un castigo al llegar del colegio. Pero con el correr del tiempo, ya en la madurez, la sopa se convierte en confidente silenciosa de las lúgubres tardes de Lima. Sucede distinto fuera de la capital, donde las sopas van palmo a palmo con el segundo. “A mi parecer, la más elaborada es la sopa huachana. Yo la preparo de cuando en cuando, debe de ser por mis raíces huachanas”. Esta sopa a la que alude el chef  “Cucho” La Rosa, es muy consistente, sólo para hombres de estómago robusto: lleva pava, gallina, cerdo (costilla deshuesada), res (pescuezo deshuesado), agua y sal. El aderezo es un big bang de sabores: aceite de achiote, ajo, cebolla, tomate, salchicha huachana, laurel, hongos y pasas blancas.
Primer plato de la historia
La sopa es una vieja conocida para nosotros. Desde los tiempos prehispánicos se conoce que los antiguos peruanos sucumbían ante las delicias de las sopas, conocidas como chupes, lawas y locros. “Los locros se consumían y consumen hasta la actualidad en Ecuador, donde hay una gran variedad. En Perú es más bien un guiso. Las lawas son cremas de papa que se comían en el Alto Perú y en Bolivia. Con respecto al chupe, era el plato preferido en todo el Perú y se comía por las mañanas hasta el siglo dieciocho, cuando el sancochado se populariza. En Churín, por otro lado, para la fiesta de Virgen del Rosario, se sirve la sopa de piedra, que es como una carapulcra pero con más agua, a la que se le coloca una piedra para calentar el contenido. Esta técnica de cocción se utilizó en la era primitiva, cuando se conoció el fuego”, comenta la historiadora Rosario Olivas.
En el mundo, la sopa es la primera creación gastronómica del hombre. Todo nace con la domesticación del fuego, que no sólo ayudó a los primeros homo sapiens a protegerse del frío, porque descubrieron que a través del fuego podían ablandar los alimentos, asándolos y cociéndolos. Estos primeros hallazgos se encontraron en las cuevas de Les Eyzes en Francia. “Ellos (los primeros hombres) no conocían las sopas, por lo que no tenían recipientes adecuados. Las primeras sopas se hicieron en ollas en forma de huecos en las rocas. Allí, calentaban el agua con piedras calientes y cocían diversos insumos, incluidas carnes y pescados. Poco después se comienzan a utilizar otro tipo de recipientes como las calabazas, para darle paso, años después, a la cerámica, que es el gran adelanto para el desarrollo de las sopas”, recalca el historiador Jaime Ariansen Céspedes.   
La calidez norteña 
El norte, con esas playas de pintura, tiene una de las gastronomías más sabrosas del Perú. Entre sus platos típicos destaca una sopa capaz de resucitar a un santo para pedir repetición: la sopa teóloga. Según el historiador Sergio Zapata, las primeras referencias de este plato datan del siglo diecinueve y corresponden a los testimonios de costumbristas y algunos viajeros europeos de la época. En la comedia satírico costumbrista  Frutos de la Educación, estrenada el 6 de agosto de 1829, Felipe Pardo y Aliaga describe un banquete de la época en el que se podía escuchar lo siguiente: “Lleno hasta el borde me sirve un plato de sopa. ¿Tanto, Marqués? Coma usted, amigo, que está delicioso el caldo. ¿Y puede esta sopa teóloga, presentarse a un soberano?”.
Como parte de un banquete que tuvo lugar en un convento trujillano a mediados del siglo diecinueve, el escritor Fernando Casós describe este particular plato peruano: “Sobre el inmenso fogón reposaba por un lado la buena sopa teóloga, bajo cuyas rebanadas de pan mantecoso bullían hígados, mollejas, corazones y huevecillos en confusión amigable”. La sopa teóloga, que es a base de gallina, se ha convertido desde entonces en un clásico norteño. A ella la acompaña el shambar, plato nacido en las zonas agrícolas de Trujillo. Es una sopa que entre sus ingredientes tiene siempre presentes productos de la tierra. Para preparar un buen shambar se combinan trigo, fréjol bayo, alverjas secas, garbanzos, habas secas, pellejo de cerdo, costilla ahumada, jamón serrano, cebolla y ají panca. Siempre un poquito de hierba buena, sal, pimienta y comino.
Caldos, sopas y chupes
Por nuestra capital, tras la llegada de los españoles y sumando la fusión italiana, china, africana y algo de francesa, surgieron una serie de sopas que hasta hoy pasean por nuestras cocinas. La sopa a la minuta es una de ellas, quizás la mas representativa de la capital. Lleva ese nombre desde la década de los años veinte porque se preparaba al minuto en los bares más señoriales de la época. El menestrón es otro clásico. A mediados del siglo diecinueve, muchos italianos poseían huertas dentro de las murallas de Lima. Sin la albahaca que cosechaban, hubiera sido imposible gozar de la versión nacional del menestroni, plato clásico de Liguria, región de donde llegó el ochenta por ciento de los italianos afincados en el Perú.
El pucherito es otro clásico, pero de antaño, antes del sancochado. Las cremas son otra alternativa en la capital. Así como la porciúncula, aquella sopa se servía en el Convento de San Francisco.
Pero no confundamos, ojo, que sopas y caldos son nada más que primos, nunca hermanos. El caldo es sólo un líquido concentrado que usualmente no lleva nada más, quizás por allí una papita de regalo, pero sólo eso. El chilcano es un caldo tradicional de la costa del Perú. En cambio, la sopa es más generosa, lleva verduras, adoptó el fideo con la llegada de los italianos y mantuvo las hierbas heredadas de la cocina inca. Pero con los españoles llegó la leche y con esto nació el exquisito chupe que conocemos hoy. “Un chupe es un tipo de sopa. En general, las sopas son de diferentes clases: espesadas o concentradas, de verduras, de carnes, hasta de frutas. El chupe entra entre las espesadas y/o concentradas. Como característica, lleva un concentrado de pescado o crustáceos, un poco de arroz y alguna hierba infusionada, como el huacatay”, revela el chef Max Calmet.
Hervores del sur
El historiador gastronómico Jaime Ariansen, director del Instituto de Los Andes, hace un apunte importante sobre el chupe. “Su nombre viene del ayuno ritual precolombino denominado sasi, que consistía en no comer ni sal ni ají y no tener relaciones sexuales, pues se consideraba estos tres elementos como la salsa o sabor de la vida, y después del ayuno se les apreciaría más. Terminado el sasi, los jóvenes protagonistas recibían en una ceremonia especial unos pocillos que contenían una aromática mezcla con abundante sal y ají, y a esta comida ritual se le llamaba chupe. Hay quienes dicen que este nombre viene de la acción complementaria realizada con los genitales de las oferentes, con los que definitivamente terminaba el ayuno”.
Hoy el chupe está íntimamente relacionado a Arequipa, con su famoso chupe de camarones, aunque en Lima también hubo alguno. Pero el chupe le pertenece a los arequipeños, con esa suavidad que le da la leche, el queso, el choclito generoso, la infaltable papa amarilla, los huevos y otros ingredientes que hacen que el chupe de camarones arequipeño sea el rey de los chupes. Según Esly Salinas, el Rinconcito Arequipeño deben ser hembras y pequeños, y es que los camarones son otra cosa, un oasis dentro del chupe, el alma de esta delicia sureña. Se toman su tiempo para ser degustados. Aunque en la Ciudad Blanca también resaltan el chaque de chicharrón –chupe con tripas de carne de res, chicharrón, rocoto, verduras y tostado, el chairo, que también se come en Moquegua, un caldo con papas picadas y trigo; el pebre de tres carnes, un caldo con yuca, papa, arroz y verdura picada; y, más al sur, ya saliendo de Arequipa, en Moquegua se come la sopa de viernes, un chupe de pescado, y en Tacna es preferida la patasca.
Vivan las cucharas
Las sopas han estado allí, intactas, respetadas en su ortodoxia, pero ahora que la comida peruana está girando sobre su propio eje, ¿acaso no sería conveniente que las sopas también den el próximo paso? “Cucho” La Rosa tiene una opinión al respecto: “Las sopas peruanas no necesitan de evolución ni de recreación, más bien deben recuperarse. Hay infinita cantidad de sopas que se deben guardar y conservar su receta tal cual, sin aumentarles nada de nada. Sólo debe incluirse calidad de producto, tiempo adecuado de cocción y estandarización respetando los ingredientes originales”. A propósito de ello, en Central de Virgilio Martínez y en Toshiro’s de Toshiro Konishi se elaboran por temporadas sopas únicas e irrepetibles, sobre la Toshiro, a base de pisco.
Como adelantamos al inicio, hay dos mil sopas, caldos y chupes en todo el Perú, sólo estamos destacando quizás las más importantes. Entre ellas, indiscutiblemente está la patasca, que viene del quechua phatasqa, que quiere decir reventado o partido. La patasca es una sopa que se prepara en las zonas alto-andinas del Perú. “Es una poderosa sopa de alto nivel nutritivo por el concentrado de las vísceras de res, la cabeza del carnero, las papas, habas, maíz y demás especias. La preparación se inicia el día anterior al consumo con un trajín muchas veces grupal. En algunos lugares de la sierra se le suele llamar también sopa de mote, sopa de mondongo o mondongo solamente”, comenta Juan Ossio en su libro Aspectos simbólicos de las comidas andinas. En Huancayo la sopa verde y el aguadito son preferidos para el desayuno.
De la selva sus sopas
Finalmente nos queda hablar de las sopas de la selva. El inchicapi, una sopa de gallina, es la más consumida. Otra de las preferidas es la zarapatera, exótica sopa preparada en el caparazón de la tortuga llamada motelo y cocida al carbón. “En la selva hay una inmensa variedad de sopas, como las sopa de majás (armadillo), de venado, de sajino, también tenemos el timpuche de pescado, así como la sopa de plátano o de yuca rayada”, cuenta Sulma Peñaherrera, del restaurante de comida amazónica El Bijao.
Muchas sopas se han quedado fuera, no porque no sean ricas, sino por espacio. Pero aquí un recuento de “Cucho” La Rosa: “Hay que mencionar el chupín, la sopa de mondongo, sopa patache (sierra de Lima), sopa bruta, llunca cashqui (de trigo), sopa pari, sopa de cuy de Cabana, sopa de cholos, sopa de novios, el colorido chupe verde, el caldo siete carnes (Chulucanas) y muchos más”.
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